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Las razones de salud pública para promover las proteínas vegetales como parte importante de una dieta sostenible y saludable (2020)

Lonnie M, Johnstone AM. La justificación de la salud pública para promover la proteína vegetal como una parte importante de una dieta sostenible y saludable. Boletín de Nutrición. 2020;45(3):281-93.

Relevante para:

Todos Dietistas-Nutricionistas

Pregunta :

Esta revisión examina las consideraciones de sostenibilidad, éticas y de salud y los desafíos para consumir una dieta más rica en proteínas de origen vegetal desde una perspectiva de salud pública, incluido si las dietas basadas en plantas proporcionan suficiente proteína de calidad adecuada. El artículo también analiza estrategias potenciales para formular mensajes para avanzar en el cambio hacia un aumento en las dietas proteicas a base de plantas.

Conclusión para la práctica de la nutrición:

Los autores se centran en el aspecto proteico de las dietas basadas en plantas. Proponen que el público necesita un mayor conocimiento sobre los requerimientos proteicos; esto incluye comprender que la mayoría de las personas consumen proteínas adecuadas si siguen una dieta sana y equilibrada (independientemente de que consuman o no alimentos de origen animal). Sugieren que se promueva el término “paquete de proteínas” para mejorar la comprensión de las necesidades de proteínas; este término reconoce que la proteína se encuentra en alimentos que tienen un “paquete” de nutrientes y compuestos además de la proteína.

Los autores proponen la necesidad de investigar y desarrollar estrategias efectivas de salud pública para promover el consumo de dietas y proteínas de origen vegetal. Se debe desarrollar una variedad de estrategias, ya que la investigación ilustra que diversos grupos de población responden a diferentes mensajes, y también que los mensajes deben abarcar las dimensiones del medio ambiente, la salud, la economía y la cultura. Como se vio en otros estudios, los autores citan estudios que muestran que es más probable que el público responda a una lógica basada en la salud que recomienda cambios hacia dietas basadas en plantas en lugar de una lógica basada en el medio ambiente. Los autores recomiendan aprovechar el interés de los consumidores preocupados por la salud y, al mismo tiempo, investigar y eliminar las barreras para aquellos que son menos conscientes de la salud.

Abstracto:

Las dietas sostenibles se proponen como un medio para mejorar la salud pública y la seguridad alimentaria y para reducir el impacto del sistema alimentario en el medio ambiente. La orientación sobre las dietas sostenibles incluye una reducción de los productos de origen animal para avanzar hacia una dieta más basada en plantas, lo que significa que los alimentos de origen vegetal son un componente predominante, pero no el único, de una dieta. Los principios fundamentales de una dieta sostenible (según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación/Organización Mundial de la Salud) consisten en consumir una variedad de alimentos no procesados o mínimamente procesados, principalmente cereales integrales, legumbres, frutas y verduras, con cantidades moderadas de huevos, productos lácteos, aves de corral y pescado y cantidades modestas de carne de rumiantes, que son coherentes con las actuales recomendaciones de alimentación saludable del Reino Unido (por ejemplo, la Guía Eatwell).

El objetivo de esta revisión era doble: (i) discutir los desafíos de salud pública asociados con el conocimiento de los consumidores sobre la sostenibilidad de las proteínas, las fuentes de proteínas más saludables y los requisitos de proteínas, y (ii) revisar enfoques potenciales para facilitar el cambio hacia una dieta más sostenible. Los consumidores se beneficiarían de recibir una orientación clara sobre la cantidad de proteína necesaria para satisfacer sus necesidades diarias. El mensaje de salud pública dirigido a un consumidor podría resaltar que los resultados de salud deseados, como la síntesis de proteína muscular y el control de peso, se pueden lograr con ambas fuentes de proteína (es decir, de origen animal y vegetal), y que lo que es más importante es la naturaleza del ‘paquete de proteínas’. La promoción de la salud y la educación sobre los beneficios de las proteínas de origen vegetal podrían ser una de las estrategias que alienten a la población en general a considerar un cambio hacia una dieta predominantemente basada en plantas.

Detalles de los resultados:

Los autores presentan el caso de un cambio hacia patrones dietéticos basados principalmente en plantas, con un enfoque en el aspecto proteico. Citan un estudio que estima que alrededor del 83% del uso global de tierras agrícolas y el 56-58% de las emisiones de GEI son generadas por la producción de carne, acuicultura, huevos y lácteos, mientras que proporcionan solo el 37% del suministro de proteínas. Sin embargo, reconocen que el impacto ambiental varía según las prácticas de producción, independientemente de si los alimentos son de origen animal o vegetal.

Los autores citan estudios que ilustran que en los Países Bajos y Gran Bretaña, las principales razones por las que la mayoría de las personas redujeron la ingesta de alimentos de origen animal fue la salud, y el medio ambiente se citó como la última razón en el estudio británico. Esto sugiere que persuadir a las personas para que hagan cambios en la dieta por motivos de salud puede ser una estrategia de salud pública más eficaz que tratar de convencerlos por motivos medioambientales.

Los autores señalan que los resultados de los estudios de modelado han dado lugar a diferentes recomendaciones sobre el consumo de proteínas vegetales debido a las diferencias en los enfoques metodológicos. Por ejemplo, algunos estudios recomiendan un aumento de gramos de legumbres, mientras que otros se centran en un aumento porcentual en la dieta. Como esto puede generar confusión para los consumidores, los autores recomiendan una orientación más clara sobre los requisitos de proteínas. Citan evidencia que señala que las recomendaciones nutricionales actuales para proteínas pueden no ser adecuadas para prevenir la pérdida de masa muscular en adultos mayores. No obstante, los autores sugieren que se debe asegurar a la población que es probable que se satisfagan los requisitos de proteínas si siguen una dieta sana y equilibrada, ya sea a base de plantas o no. Esto contrasta con una tendencia de marketing actual que promueve la ingesta de más proteínas. Si bien la calidad de la proteína es mayor en los alimentos de origen animal que en los vegetales, la ingesta adecuada de proteínas se puede lograr con una dieta basada en plantas; esto se logra consumiendo más y una variedad de alimentos de origen vegetal que contengan proteínas (este último garantiza un perfil óptimo de aminoácidos).

Los autores citan a investigadores de la Escuela de Salud Pública de Harvard al sugerir que el término «paquete de proteínas» se promueva entre los consumidores para mejorar la comprensión de las necesidades de proteínas. Este término reconoce que la proteína se encuentra en alimentos que tienen un “paquete” de nutrientes y compuestos además de la proteína. Los paquetes de proteína animal incluyen algunos nutrientes que pueden no estar incluidos en las proteínas vegetales (p. ej., vitamina B12, creatina) o pueden estar disponibles en cantidades mayores (p. ej., hierro, zinc). Sin embargo, a menudo incluyen grasas saturadas y pueden ser una fuente de aminas heterocíclicas cancerígenas (formadas al cocinar a altas temperaturas). Los “paquetes” de proteínas vegetales incluyen nutrientes que pueden no existir o pueden estar limitados en los alimentos de origen animal (p. ej., fibra, polifenoles, vitamina C, ácidos grasos poliinsaturados).

Los autores sugieren que existe muy poca evidencia sobre estrategias efectivas para aumentar la ingesta de alimentos de origen vegetal en la población. Señalan que las dietas deben ser sostenibles en las dimensiones del medio ambiente, la salud, la economía y la cultura, por lo que facilitar este cambio requiere una amplia gama de acciones. Los autores revisan una serie de estudios que examinan las estrategias. En primer lugar, si bien los estudios de modelos han demostrado que es posible que no aumente el costo de adoptar dietas sostenibles desde el punto de vista ambiental, aún puede percibirse como una barrera. Como tal, los autores sugieren que se pueden adaptar diferentes estrategias para promover cambios en la dieta para diferentes grupos de ingresos. A continuación, el estudio cita varios estudios en los que las diferencias de edad, sexo, educación, raza y tipo de dieta (es decir, omnívoros, vegetarianos y veganos) han afectado el consumo de proteínas. Concluyen que las estrategias deben diseñarse para dirigirse a diferentes grupos, ya que no existe una estrategia de «talla única». Y, como lo demostraron otras investigaciones, los autores también sugieren que las recomendaciones efectivas son más factibles cuando los cambios en la dieta no se desvían sustancialmente de las dietas típicas.

La evidencia también ilustra que el predictor más fuerte de las intenciones de reducir el consumo de carne e incorporar una dieta basada en plantas son las actitudes. Las normas sociales y el control conductual percibido fueron los siguientes predictores más fuertes. Con base en esta evidencia, los autores sugieren que es importante promover actitudes de alimentación saludable junto con un mayor conocimiento de nutrición de los consumidores. Los autores también citaron un estudio que ilustra que las personas que se identificaron fuertemente como comedores saludables tenían más probabilidades de considerar pasar a una dieta basada en plantas.

En general, los autores recomiendan basarse en el interés de los consumidores conscientes de la salud mientras investigan y eliminan las barreras para aquellos que son menos conscientes de la salud. Estos pueden ser componentes importantes en el diseño de mensajes y canales de comunicación efectivos para aumentar el consumo de alimentos de origen vegetal.

Finalmente, los autores sugieren que el cambio hacia dietas basadas en plantas debe avanzar en el contexto de evitar compensaciones y consecuencias no deseadas. Además, existe una brecha en la comprensión de los perfiles de sostenibilidad de las fuentes alternativas de proteínas actuales.

De interés adicional:

Para obtener más información de Harvard sobre proteínas, incluido el «paquete de proteínas», consulte:
https://www.hsph.harvard.edu/nutritionsource/what-should-you-eat/protein/

Comentario del editor:

La idea de promover «paquetes de proteínas» (ya sea que uno coma carne o no) parece ser una forma efectiva de alejar a las personas de la idea de que solo necesitan más proteínas, y podría ser especialmente importante en situaciones donde existe una necesidad. centrarse en el hierro y los micronutrientes (p. ej., poblaciones o países específicos).

Enlace de acceso abierto al artículo:

https://onlinelibrary.wiley.com/doi/epdf/10.1111/nbu.12453

Conflicto de intereses/ Financiamiento:

Este artículo fue encargado por la Fundación Británica de Nutrición, que recibió apoyo financiero de Tate & Lyle para este número de revista. Los autores recibieron apoyo financiero del gobierno escocés.

Enlaces externos relevantes:

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Autor correspondiente:

Alex.Johnstone@abdn.ac.uk

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