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El papel de las dietas saludables en los sistemas alimentarios ambientalmente sostenibles

Clark M, Macdiarmid J, Jones AD, Ranganathan J, Herrero M, Fanzo J. El papel de las dietas saludables en los sistemas alimentarios ambientalmente sostenibles. Boletín de Alimentación y Nutrición. 2020;41(2_suplemento):31S-58S.

Relevante para:

Todos los Dietistas-Nutricionistas interesados en cambiar la población hacia dietas más saludables y sostenibles.

Pregunta:

Este documento recopila la investigación existente para proporcionar una revisión ambiciosa de cuatro preguntas: i) cómo las proyecciones de las transiciones dietéticas globales se traducen en un impacto cada vez mayor en la salud humana y ambiental; ii) cómo las transiciones hacia dietas más saludables pueden promover los objetivos ambientales; iii) cómo el cambio a dietas saludables podría contribuir a los sistemas alimentarios sostenibles en cuatro países diferentes (utilizando estudios de casos); iv) pasos que los gobiernos y las empresas pueden tomar para promover dietas sostenibles y saludables.

Conclusión para la práctica de la nutrición:

En todo el mundo, las transiciones dietéticas y los aumentos de población proyectados significan que se espera que los impactos ambientales resultantes de la dieta crezcan rápidamente; los cambios dietéticos que lo acompañan probablemente también tendrán un impacto negativo en la salud humana. Consumir dietas beneficiosas para todos (beneficiosas para la salud y el medio ambiente) (es decir, dieta mediterránea, baja en carne/flexitariana, pescetariana o vegetariana) y alimentos beneficiosos para todos (por ejemplo, cereales integrales, frutas y verduras, legumbres , y la mayoría de las nueces y semillas) son necesarias para cambiar las dietas para que sean más saludables y sostenibles. Los autores también señalan que es importante evitar consecuencias no deseadas mediante la identificación de «ganar-perder» (positivo para la salud pero con un alto impacto ambiental, por ejemplo, peces) o «perder-ganar» (dañino para la salud pero con bajo impacto ambiental, por ejemplo, , azúcar y algunos aceites). La carne roja y procesada se reconoce como pérdida-pérdida.

Los estudios de casos de diferentes países muestran que los enfoques para cambiar las dietas de la población deben ser únicos para el contexto de cada país y requieren la acción simultánea de los sectores público y privado y de los gobiernos. Los autores ofrecen recomendaciones que los gobiernos pueden tomar para cambiar las dietas de su población para que sean más saludables y sostenibles: i) calcular el argumento económico para la necesidad de cambiar las dietas; ii) establecer objetivos medibles para las dietas de transición; iii) probar una gama de intervenciones tales como restringir o promover el acceso (por ejemplo, zonificación); medidas fiscales (por ejemplo, impuestos); reglas comerciales (por ejemplo, subsidios); la contratación pública; persuasión/campañas; información (por ejemplo, etiquetado); investigación y desarrollo; IV. garantizar la coherencia entre las políticas de agricultura, salud, agua y medio ambiente.

Finalmente, los autores destacan el marco Shift Wheel de Ranganathan et al., que describe cuatro enfoques de marketing comprobados que las empresas pueden usar para alentar a los consumidores a pasar a dietas más sostenibles: i. reducir la interrupción de los hábitos existentes; ii. vender un beneficio convincente a los consumidores (por ejemplo, salud o asequibilidad). iii. maximizar la conciencia (por ejemplo, publicidad, disponibilidad y exhibición); IV. desarrollar normas sociales (p. ej., esfuerzos para hacer que los alimentos sostenibles sean socialmente más deseables). Consulte: “De interés adicional” para obtener más información.

Abstracto:

Fondo:
El sistema alimentario mundial está directamente relacionado con los objetivos internacionales de salud y sostenibilidad, como los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, los objetivos de cambio climático del Acuerdo de París y los Objetivos de Biodiversidad de Aichi. Estos objetivos ya están amenazados por los patrones dietéticos actuales y estarán aún más amenazados para 2050 debido a una población en crecimiento y transiciones hacia dietas con más calorías, alimentos de origen animal y alimentos ultraprocesados. Si bien los cambios en la dieta hacia dietas más saludables y predominantemente basadas en plantas serán parte integral del cumplimiento de los objetivos ambientales, las barreras económicas, sociales y culturales dificultan tales transiciones dietéticas.

Objetivo:

Discutir el papel de las dietas saludables en los sistemas alimentarios sostenibles y resaltar las posibles dificultades y soluciones de la transición hacia patrones dietéticos más saludables. Para hacerlo, sintetizamos el conocimiento global y llevamos a cabo una serie de estudios de caso en 4 países que difieren en sus contextos sociales, económicos, políticos y dietéticos: Brasil, Vietnam, Kenia y Suecia.

Conclusiones:

No existe una única solución política “bala de plata” para cambiar las opciones de alimentos hacia dietas saludables y sostenibles. En cambio, se necesitará la acción simultánea del sector público, el sector privado y los gobiernos.

Detalles de los resultados:

Los detalles se describen en las cuatro preguntas planteadas por los autores.
i) Cómo las proyecciones de las transiciones dietéticas globales tendrán un impacto cada vez mayor en la salud humana y ambiental En todo el mundo, las transiciones dietéticas y los aumentos demográficos proyectados significan que entre 2010 y 2050, “se proyecta que el suministro calórico total promedio per cápita aumente un 15 %, mientras que el suministro de se proyecta que la carne aumente >25%, suministro de lácteos y huevos >50% y aporte calórico de aceites, alcohol y azúcar >60%” (pág. S33). El aumento de la producción de alimentos vendrá con impactos ambientales concurrentes. Es probable que los cambios en la dieta también aumenten las enfermedades relacionadas con la dieta y el riesgo de mortalidad, debido al consumo excesivo y el consiguiente aumento de peso, un mayor consumo de alimentos con alto contenido de sodio y una baja ingesta de cereales integrales, frutas y verduras. Se prevé que estos problemas de salud aumenten más rápidamente en los países medianos bajos y medianos altos.

ii) Cómo las transiciones hacia dietas más saludables pueden promover los objetivos ambientales
Las transiciones pueden avanzar mediante el consumo de dietas beneficiosas para todos (beneficiosas para la salud y el medio ambiente) (es decir, dieta mediterránea, baja en carne/flexitariana, pescetariana o vegetariana). Centrarse en alimentos en los que todos ganan (p. ej., cereales integrales, frutas y verduras, legumbres y la mayoría de los frutos secos y semillas) también es importante para cambiar las dietas para que sean más saludables y sostenibles. Los autores también señalan que es importante evitar consecuencias no deseadas mediante la identificación de «ganar-perder» (positivo para la salud pero con altos impactos ambientales, por ejemplo, pescado y nueces (este último en relación con el uso del agua) o «perder-ganar» (perjudiciales para la salud pero de bajo impacto ambiental), como el azúcar y algunos aceites. Si la producción de azúcar y aceite da como resultado un cambio en el uso de la tierra, como se ve con frecuencia en los trópicos, es más probable que estos alimentos sean “perdedores”. La carne roja y procesada se reconoce como «perder-perder». Consulte la Figura 4 para ver los impactos de varios alimentos en la salud y el medio ambiente. Por otro lado, en contextos de bajos ingresos, un mayor consumo de carne, pescado, lácteos y huevos puede ser beneficioso si se presenta desnutrición en nutrientes como el hierro y el zinc.

iii) Cambiar a dietas saludables y sistemas alimentarios sostenibles: estudios de caso de cuatro países
Los autores describen en detalle cómo los países de Brasil, Kenia, Vietnam y Suecia difieren en relación con los cambios dietéticos recientes, los impactos ambientales y de salud relacionados, y las posibilidades de transición a dietas más saludables y ambientalmente sostenibles. Temas como las culturas alimentarias, las preferencias dietéticas, las estructuras institucionales, los costos económicos y las barreras son exclusivos de cada país. Por lo tanto, las intervenciones deben ser específicas para cada país y las compensaciones deben equilibrarse y monitorearse. En Brasil, los autores destacan la necesidad de alinear las políticas agrícolas, de salud y ambientales para abordar la creciente mala salud y su sistema alimentario ambientalmente insostenible: la deforestación y la pérdida de biodiversidad son problemas particulares. Vietnam tiene abundantes recursos naturales y tiene tasas reducidas de desnutrición; los autores sugieren que aumentar el consumo de pescado en lugar de alimentos de origen animal y garantizar que el pescado provenga de sistemas de acuicultura sostenibles e inversiones en pesca ayudará a la transición de Vietnam hacia dietas más sostenibles y saludables. Para mejorar la seguridad alimentaria y económica en Kenia, los autores destacan la necesidad de aumentar los rendimientos de cultivos y ganado a través de una mejor gestión y acceso a insumos agrícolas, en parte como una forma de reducir el cambio de uso de la tierra y la conversión de hábitat para la producción de alimentos.

Los autores ilustran a Suecia como un ejemplo de un país de altos ingresos que está experimentando problemas de salud como resultado del consumo excesivo de algunos alimentos menos saludables y el consumo insuficiente de alimentos más saludables. Se centran en el papel de Suecia para ayudar a desarrollar la “Nueva Dieta Nórdica”, que integra los principios de nutrición y sostenibilidad ambiental (tenga en cuenta que Suecia, al igual que Brasil, también ha incorporado principios de sostenibilidad integrados en sus pautas dietéticas nacionales). Sin embargo, los autores argumentan que la Nueva Dieta Nórdica debe ser más ambiciosa para mejorar la sostenibilidad ambiental, requiriendo mayores reducciones en carne, lácteos y huevos, mejoras en las prácticas agrícolas y reducciones en la pérdida y el desperdicio de alimentos.

Mirando al sistema alimentario mundial, los autores proponen cambios como la reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos, la adaptación tecnológica y cambios en la formulación, el procesamiento y la preparación de los alimentos.

iv) Cómo los gobiernos y las empresas pueden promover dietas sostenibles y saludables
Los autores señalan que los gobiernos, las empresas y la sociedad civil deben trabajar juntos para promover cambios dietéticos a gran escala, y también sugieren que las intervenciones deben ir más allá del método de distribución de información que se usa con frecuencia (p. ej., etiquetado de paquetes de alimentos, campañas). Dado que la elección de alimentos depende de muchos factores interrelacionados (p. ej., precio, edad, género, cultura, geografía, acceso, marketing), los autores sugieren que la inversión se realiza para comprender la motivación del consumidor. Esto permitirá el diseño de un conjunto apropiado de intervenciones complementarias tales como: restringir o promover el acceso (por ejemplo, zonificación); medidas fiscales (por ejemplo, impuestos); reglas comerciales (por ejemplo, subsidios); la contratación pública; persuasión/campañas; información; investigación y desarrollo. Dada la experiencia limitada y la evidencia que respalda las intervenciones para cambiar las dietas, recomiendan adoptar un enfoque experimental para las intervenciones, incluido el desarrollo de líneas de base de las dietas actuales, el establecimiento de objetivos y el seguimiento de los resultados. También aconsejan que los gobiernos: evalúen el caso económico de la necesidad de cambiar las dietas; establecer objetivos medibles para las dietas de transición; y garantizar la coherencia entre las políticas de agricultura, salud, agua y medio ambiente (ver S49 para obtener más información sobre las intervenciones).
Los autores recomiendan enfoques similares para los negocios. Sugieren establecer objetivos medibles (p. ej., aumentar las ventas de alimentos de origen vegetal o reducir los impactos ambientales); experimentando con intervenciones para cambiar la elección del consumidor (p. ej., técnicas conductuales o de marketing, en las cuales tienen mucha experiencia); colaborar con el gobierno y la sociedad civil. También destacan el marco Shift Wheel de Ranganathan et al. (2016), que describe cuatro enfoques que las empresas pueden utilizar, basados en tácticas de marketing comprobadas del sector privado, para alentar a los consumidores a pasar a dietas más sostenibles: i. reducir la interrupción de los hábitos existentes; ii. vender un beneficio convincente a los consumidores, como la salud o la asequibilidad. iii. maximizar la conciencia (por ejemplo, publicidad, disponibilidad y exhibición); IV. evolucionar las normas sociales (por ejemplo, los esfuerzos para hacer que los alimentos sostenibles sean más deseables socialmente o para reducir la conveniencia de los alimentos menos sostenibles). Ver p.S49 para el marco, o «de interés adicional» para la fuente original de este trabajo.

De interés adicional:

El marco Shift Wheel que describe enfoques complementarios para que las empresas promuevan dietas sostenibles se describe con más detalle en:
Ranganathan J, Vennard D, Waite R, Dumas P, Lipinski B, Searchinger T. Dietas cambiantes para un futuro sostenible. Crea un Sustain Food Fut. 2016;11(4):90. doi:10.2499/9780896295827_08
https://icdasustainability.org/report/world-resources-report-creating-a-sustainable-food-future-2/

Comentario del editor:

De interés: los autores señalan que el impacto ambiental entre los alimentos es similar en las diferentes unidades nutricionales (por ejemplo, por caloría o por gramo). Esto aborda una crítica frecuente de las medidas de impacto ambiental por parte de los defensores de los alimentos de origen animal, quienes a veces argumentan que los alimentos de origen animal proporcionan más calorías que los alimentos de origen vegetal cuando se analizan por peso del alimento. Los autores enfatizan que, aunque el impacto ambiental medio de un alimento dado puede variar, el alimento de origen animal de menor impacto generalmente tiene impactos ambientales más altos que los alimentos de origen vegetal de mayor impacto.

Enlace de acceso abierto al artículo:

https://journals.sagepub.com/doi/full/10.1177/0379572120953734

Conflicto de intereses/ Financiamiento:

Los autores no declararon ningún conflicto de interés; se recibió financiación de la FAO.

Enlaces externos relevantes:

N / A

Autor correspondiente:

michael.clark@npdh.ox.ac.uk

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